6.12.09

La civilización y la nada

Miguel Ángel de Rus nos mete de lleno en dos bien diferentes universos, dos plácidos destinos para los que sabemos que la vida es algo más que lo que los otros ven; un destierro voluntario hacia la ensoñación, hacia la esencia pura narrada con la desenvoltura y agilidad propia de este perverso del siglo XXI del que Luis Alberto de Cuenca afirmó: «De Rus muestra una herencia mitológica y unas raíces culturales, que le hacen equiparable a Valle Inclán o a Juvenal, lo que unido a su forma vanguardista de escribir le convierten en un autor único e irrepetible.»
El primer éxodo lo forma la evasión a través de las drogas en Extraña noche en Linares en donde el autor se hace digno heredero de los malditos decimonónicos, de la pipa de opio, del refugio artificial...
La segunda vía de escape que de Rus nos muestra es la huída gracias a la literatura en el soberbio relato Yo fui quien imaginó aquella escena de 451 Fahrenheit, en donde contemplamos una vida centrada en las delicias de una biblioteca como compañera viva y siempre apetecible, la búsqueda de esos objetos de papel que contaban mentiras que hacían soñar. Y es que leer a de Rus es ver la sociedad a través de un microscopio, con minuciosidad, con la clarividencia del profeta que nos muestra tanto los brillos como las zonas ahítas de óxido con lente sarcástica y una cierta quemazón que nos libera de la náusea del que se sabe irremediablemente todo y parte del vacío.

MIGUEL ÁNGEL DE RUS (Madrid, 1963) ha publicado los libros Cuentos Irreverentes; Putas de fin de siglo; Europa se hunde; Dinero, mentiras y realismo sucio; Malditos; Evas; Bäsle, mi sangre, mi alma; Donde no llegan los sueños y 237 razones para el sexo, 45 para leer. Ha participado en diversas antologías, entre las que destacamos Microantología del Microrrelato; POEficcionario; Antología del relato español, Amores que matan, Cuatro negras, Freakciones 6 películas 6 mutaciones y 250 años de terror. Es el máximo exponente de la llamada «Generación Irreverente» y una de las voces más interesantes de la narrativa actual.

Editado por Cuadernos del Laberinto.
Ilustraciones de Marcela Böhm
Prólogo de Alicia Arés
I.S.B.N: 978-84-613-2587-0
Formato:140mm x 160mm x 5mm
72 páginas.
Acabose de imprimir esta primera edicion el día 18 de agosto de 2009, ciento veinte años después de la muerte de Auguste Villers de L'Isle -Adam, la tirada consta de 69 ejemplares, numerados, destinados sólo a los bibliófilos y firmados por el autor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No voy a decir quién soy para que no parezca que quiero ser simpático con Miguel Angel.
La civilización y la nada es uno de los mejores libro escrito en los últimos cien años.
Valle Inclán, Proust, Kafka, García Márquez, Vargas Llosa, Houellebecq, De Rus. GRANDE.
No olvides que ser editor es una contingencia. Eres escritor. ESCRITOR. El mejor actual.

Andres dijo...

LA CIVILIZACIÓN Y LA NADA, es un pequeño gran libro de Miguel Ángel de Rus. Lo componen dos relatos de una treintena de páginas cada uno. El primero de estos relatos EXTRAÑA NOCHE EN LINARES une a la riqueza del lenguaje, la profundidad de unos personajes que la notable sensibilidad y el conocimiento sobre los sentimientos humanos permite a Miguel Ángel de Rus concederles el prodigioso hálito de la vida. Sigamos algunos de los consejos que uno de estos personajes nos da en esta obra tan breve como intensa.
—Olvida las bellezas a la moda de tu época, creadas para subsistir, y goza de la belleza eterna, escondida y de imposible acceso. Lo que no ven todos no vale la pena ser visto, lo efímero nace muerto. Esta obra ha sido creada para gozarla hasta el momento en que estalle junto al planeta. Incluso entonces, desaparecida para siempre, seguirá siendo eterna.
Eterna posiblemente llegue también a ser la escritura de Rus inspirada siempre por los espíritus inmortales de la rebeldía, la sinceridad descarnada y la humildad, que sólo las almas realmente grandes tienen la fortuna de poseer.
El segundo relato, YO FUI QUIEN IMAGINÓ AQUELLA ESCENA DE 451 FAHRENHEIT retrata fielmente nuestra sociedad actual que desprecia a todas las sociedades anteriores en que las mujeres y los hombres buscaban cultura en los libros que cuidaban como si de tesoros se tratara. Y queda reflejada en esta corta historia una buena parte de la juventud actual en estas palabras que una hija dirige a su padre:
—Papá, ayer entramos aquí, mientras dabas tu paseo diario por la orilla del Sena. Hicimos un cálculo aproximado; tienes algo más de catorce mil quinientos libros, dos mil trescientos discos y unas mil trescientas películas. Otros recogen basuras, tú recoges libros, discos, películas. Tienes el síndrome de Diógenes. Tu ropa está vieja, necesitas arreglar la casa, dios mío, no tienes ni una televisión. Falta oxígeno aquí. Así que tras comprobar como está todo no tuve más remedio que llamar a mi hermana.
La modernidad persigue arrasar todos los signos de la historia que desprecian, por ignorancia y quizás también por haberse adueñado de ellos cierta perversidad contagiosa. La modernidad rinde culto a lo efímero, al consumismo total, inmediato, nada debe durar más tiempo que el tiempo que se emplea en consumirlo, ya sea la comida, el amor, la solidaridad.
Llevo viajado lo mío y una de las cosas que he aprendido de mi vida de trotamundos es a ser humilde. Leyendo a Miguel Ángel de Rus aprendo también humildad, la que despierta en los hombres honrados el reconocer y admirar el superior talento en aquellos que lo poseen.