2.4.06

Bäsle, mi sangre, mi alma. El amor imposible de Mozart

Bäsle, mi sangre, mi alma, refleja la historia de amor vivida entre Mozart y su prima Maria Thekla, casi siempre olvidada por los biógrafos del genial compositor, y que ha sido rescatada de su correspondencia particular por Miguel Angel de Rus. Al leer las cartas de Mozart se comprueba que el músico vivió un amor juvenil lleno de pasión e impedimentos. El músico recorría Europa, triunfal, y sus sentimientos se desgranaban en las cartas que enviaba a su padre, a su hermana y a Maria Thekla, cuyo recuerdo enciende su alma. ¿Qué o quién llevó a Mozart a perder aquel amor y a casarse con una mujer casquivana? ¿Pudo Mozart tener un hijo secreto con su prima? ¿Por qué el último hijo de Mozart recibe el nombre de pila de Süsmayr, el alumno del genio que acompañaba a la mujer de Mozart en un balneario mientras estaba embarazada? Hay una cara por descubrir de Mozart: apasionado, rebelde, precursor de los modernos intelectuales, un hombre que sufrió más de lo que los demás hubieran podido soportar.
De Rus no ha pretendido hace una novela histórica, aunque esta novela esté perfectamente documentada tanto en los usos y costumbres de la Austria de hace un cuarto de milenio como en en la vida privada del autor. De Rus se introduce tanto en la mente de Mozart como en la de su descendiente para trazar dos vidas paralelas; la del genio y la de su descendientes, que, poco a poco o hiremos viendo, tienen más nexos de unión de lo que podría parecer.
"Bäsle, mi sangre, mi alma", no es sólo una novela sobre los sentimientos, es una metáfora de la decadencia de Europa, sobre la pérdida de rumbo de un continente que aportó al planeta lo mejor de su cultura, y que en la actualidad parece perdido ante un nuevo mundo en el que la tecnología y las relaciones económicas pasan por encima de los hombres.
Extraordinaria acogida de críticos, escritores y medios
'Bäsle, mi sangre, mi alma' es en palabras del crítico (tristemente fallecido) Juan Manuel González una "pequeña joya literaria, una obra de orfebrería de gran valor, que está destinada a perdurar por su capacidad para describir los resortes que mueven el destino humano". De Rus describe la relación amorosa de Mozart con su prima Maria Thekla. Una relación olvidada por los biógrafos del músico, que evidencia el infierno que pasó Mozart en vida al perder el amor de su vida para acabar casándose con una mujer casquivana. "Es una reflexión sobre el azar, sobre el destino y sobre esas fuerzas anónimas que actúan sobre el artista -afirmó González, quien destacó la calidad de esta obra "llena de sugerencias y de matices que tiene un valor especial, ofrecer en pocas páginas una imagen de la vida del autor, de su época y hacer un paralelismo con la nuestra, manteniendo en vilo la atención del lector página a página". Alonso de Santos comentó un valor especial en la obra de De Rus "es pura literatura, la palabra predomina sobre la acción, es un reto arriesgado"
El diario El Mundo destacó 'Bäsle, mi sangre, mi alma'. La relación de juventud entre Mozart y su prima Maria Thekla ha sido rescatada por Miguel Ángel de Rus de una serie de cartas entre ambos en un libro de poco más de 100 páginas. El autor explica que la mayoría de los biógrafos del compositor de Salzburgo han ocultado este amor, que Mozart tuvo que dejar para casarse con Constance, la mujer "casquivana", "que se dejaba medir la pierna en público", según le reprochaba su marido en una misiva.
Según La Razón, "es una reflexión sobre el azar, el destino, sobre las fuerzas anónimas que actúan sobreel artista. Es una obra llena de sugerencias."

27 comentarios:

Cristina S. dijo...

Es una novela demasiado bella para que puedan entenderla. Un 10.

Cristina S. dijo...

Es una novela demasiado bella para que puedan entenderla. Un 10.

Cristina S. dijo...

Es una novela demasiado bella para que puedan entenderla. Un 10.

Patricia dijo...

La semana pasada entré en Crisol y vi el libro de Stendhal sobre Mozart. Lo compré y me interesó mucho la introducción, que era lo mejor, de un tal Miguel Angel de Rus. ´Buscando, encontré que el autor de la introdcción había escrito un libro sobre Mozart, "Bäsle, mi sangre, mi alma". Corrí a por él, lo he leído de un tirón y sólo puedo decir que es una preciosidad. Qué contundencia y a la vez que lirismo, que belleza en las descripciones, que formad e entrar en el espírítu de Mozart. Me parece fenomenal.

José A. dijo...

No sé si recuerdas que te compré Bäsle en la Feria del Libro de Madrid. La he leído y creo que has logrado mostrar a Mozart como no lo habían lograd antes al mayoría de los biógrafos. He descubierto una faceta oculta de su personalidad y me he enganchado tanto que he comprado en Crisol Vida de Mozart, con tu prólogo.

Anónima dijo...

¡Hola!

En justa reciprocidad por vuestra invitación del otro día a mosto, he escrito un post en nuestro blog en el que se cita tu relato de la "Pantera en la habitación" que aparece en la revista que también me regalasteís.

Para que conste, aquí dejo el enlace Crónica venal de un acto al que no asistí

¡Saludos anónimos!

Noticias Irreverentes dijo...

Noticias Irreverentes dijo...
Para quien pudiera tener algún problema a la hora de comprar Bäsle, mi sangre, mi alma, en alguna parte de España: puede comprarlo desde la web http://www.edicionesirreverentes.com o por correo eelctrónico, a editor@edicionesirreverentes.com

Anónimo dijo...

Hola, compañero de fatigas:
En una ocasión me dijiste que sólo te conformabas viendo como algún despistado se acercaba a tu tumba y profería con voz queda: ¡No escribía mal este cabrón! Me alegro que sean estos tus propósitos, porque no escribes nada mal.... ¡cabronazo! Relatas con una firmeza sobre suposiciones, especulas de manera tan limpia sobre detalles específicos (supuestos) que los resultados denotan mucho más conocimiento que el que expones... quedando así un regusto por más detalles, por mas sitaciones no resueltas... mientras tu ética (la del narrador) no permite salirse de lo digno, aquello que es irrefutable. Me gusta ese juego que como en el penúltimo capítulo parece una jugada en blanco y negro. El ver que has desprendido un esqueje de una historia tan apabullante tiene un grado de ternura tal que se me antoja un trasvase de emociones recíprocas. Sigo sin conocer a la mujer de su sangre, pero de seguro que nunca se me olvidará esa necesidad de que aparezca en carne viva tras una de esas penumbras. Sí, penumbras doradas; las que se evocan cuando uno necesita recordar un sueño: acaso tienes la impresión de haber visto el tacón de alguien a quien deseas y que ni los sueños te consiguen esa ventura, gracias suerte... Casi la he leído de golpe, como quien se come un higo chumbo al amanecer... casi a hurtadillas. ¡En hora buena! Recibe un abro cálido.

Anónimo dijo...

Yo la leería,de hecho la he pedido. No se, yo,sólo he leído Evas, y estoy terminando Donde no llegan los sueños, y así, en frío sólo puedo decirte que por una parte no quiero terminarlo, no quiero que se acabe, por otra si quiero, para volver a empezar, me gusta como te expresas, y que tienes frases tan redondas que me haces sonreír. Eres genial incluso mosqueado, pero, no se, te lo diré otro día.

Anónimo dijo...

Te he leído a cachitos,y dios bendiga al rey, eres el rey de la novela, sin duda.

Alberto dijo...

Querido Miguel Ángel:
Me ha encantado tu novela. Qué bien escribes. Además de ingeniosa y muy bien urdida, se lee en un plisplás porque atrapas al lector en seguida.
Además, el cambio de narrador en el último capítulo es genial.

Anónimo dijo...

A ver si me la haces llegar, hombre, soy la que la he pedido, y no paro de ir atrás, me estoy volviendo loca. Te estás perdiendo una buena lectora y..., y yo me estoy perdiendo a un escritor a un editor que admiro...

Anónimo dijo...

Si no me la envías. No te leeré,te juro por lo más sagrado que no te leeré, y sabes que pienso que eres el rey, pero no te leeré.No te leeré.
Que mal miento, te leeré aunque tenga que ir a buscarla a pie, y mira que estoy lejos para venir andando.

Anónimo dijo...

Oye,me invades, me colapsas, me dejas temblando, y no puedo seguir así. Dime algo bueno. No se, que soy tu anónima preferida, que me borrarás y te quedarás como un dios bendito, cualquier cosa, pero fina, que soy sensible.Anda, va.

Anónimo dijo...

Hola, veo que has dejado algunos comentarios míos, "anónimos", que tontería, no porque me esconda, es que no recordaba mi contraseña,te lo juro por..., pero se que sabes los que son míos.Eres demasiado inteligente para que eso te pase por alto. Otros los has aniquilado de cuajo.Y eso que todos eran buenos.
Estás cargado de manías De Rus. Por eso me pareces tan genial incluso mosqueado. No se, no se, como he podido dejar aparcado "Donde no llegan de los sueños" casi al final,no quiero que se acabe,nooo,no quiero devolverlo a la biblioteca, es mi biblia. Me tienes pillada,ya lo sabes, pero tengo tanto trabajo en escribírtelo, que con todo no puedo. Fíjate a que horas me acuesto.Eso no es normal, ¿tu crees que estoy enferma?. Oye,se bueno conmigo, y envíame Bäsle. O no te diré nunca más que eres el rey de la novela, aunque piense que eres el emperador. Yo me desnudo, en el sentido identificativo.No me borres , no me borres, no me borres así. Un beso.
Oye, vaya caca,(se que este trozo lo borrarás para hacerme la puñeta),esto está amañado, otra vez me dice que mi contraseña es incorrecta, ¿como me voy a desnudar así?. Que malo eres, soy rosa maria Prat, y mi contraseña es:no me jodas la vida, igual que el título de mi blog,búscalo en internet,y déjame un buen comentario hombre,y en el mío si que no se vale anónimo. Hace poco que lo he armado(déjame un comentario, va) que ya te vale.

Rosa Mª Prat dijo...

Hola!. Ya me coge bien la contraseña.¿Me borras el párrafo anterior?.Pensé que lo harías.
Si quieres , ya te escribiré uno más bonito. Miguel Ángel, estoy tardando mucho, eh?,en recibir Bäsle.¿Es normal, eso?.

Vera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Y no lo borres dijo...

Si yo fuera la mujer de Miguel Angel os iba a partir las piernas a todas, so guarras.

Rosa Mª Prat dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosa Mª Prat dijo...

Por fin Bäsle en mis manos,ahora ya,circulando por mis venas.Gracias de Rus.

Lo siento, el comentario borrado de arriba es mío, era el mismo, sólo que la contraseña había quedado escrita al principio y casi me da un patatús cuando la he visto.

a mi escritor favorito, dijo...

entrañables las cartas de Wolfanf, pero más entrañable el modo en que tu las mimas, y las entiendes. Volveré a leer Bäsle muchas más veces. Te voy a desguazar, te juro por dios, que te voy a desguazar, te voy a quitar la piel a tiras, y con ella me voy ha hacer un collage en el que perderme para el mundo.Un...

Noelia dijo...

Me encontré con este libro por causalidad en una librería de un pueblo de Alicante, un fin de semana. Pensé que para leer en dos días estaría muy bien. Así que me lo llevé a la playa. No lo leí en dos días, sino todo seguido; me ha precido fantástico, increíble. El modo de tratar las cartas de Mozart es soberbio, y la historia hilada con esa excusa me parece muy buena. Ójala hubiea sido una novela de 500 páginas. hubiera seguido leyendo todo el tiempo posible. He pedido otros libros en Murcia y estoy esperando que me los traigan. Espero poder leerlos pronto, creo que tanta sensibilidad no es normal en un escritor actual, esa forma de mostrar un alma es excesiva en una época en que las novelas sólo muestran cuerpos.

Any dijo...

Es uno de los libros que me he leido ultimamente y es realmente interesante, ya que trata de un tema tan básico como el amor y la falta de este y además entrando en los sentimientos de alguien tan grande como Mozart. Me ha encantado
como maneja los matices de este sentimiento y te hace pensar qué hay mas alla de la figura pública.

Leticia dijo...

BäSle, mi sangre, mi alma, es una novela extraordinaria y es de destacar la forma en que el autor trata el amor de Mozart con su prima.
HAy una anécdota muy interesatne sobre ambos: En la tarde del primero de octubre de 1777, Mozart y su madre, Anna Maria Pertl, llegan a Augsburgo, la ciudad natal de Leopoldo, su padre.
A los pocos días, Mozart y su madre comparten la mesa en casa de la familia del hermano de su padre. El encuentro con su tío, su tía Maria Victoria y, sobre todo, su prima hermana Maria Anna Thekla, le depara los momentos más felices de su estancia en Augsburgo. Maria Anna tiene diecinueve años, dos menos que su famoso primo, es simpática, desenvuelta, atractiva y no conoce la timidez. Los dos se llevan estupendamente bien y comparten una marcada predilección por la escatología, la cual raya, no pocas veces, en la frivolidad y la vulgaridad.
A partir de ahí coemnzaron una relación amaorosa tan apasionante como prohinida por sus respectivos padres. Se conoce por las cartas que se intercambiaron ambos primos.
Mozart no paraba de viajar por motivos profesionales. Estuvo en Manheimm, desde donde escribíó una curiosa carta a su amada prima:
Querida primita, pequeña liebre [Bäsle-Hasle]:
He recibido puntualmente tu digna carta, y he visto que mi tío salvador [Vetter-Retter], mi tía liebre [Bass-Hass], y tú, todos están bien; nosotros también, a Dios gracias, tenemos buena salud-perro [Gesund-Hund].
Hoy recibí la carta oblicua de mi papá-agujero; la tengo en mis garras. Espero que hayas recibido la carta que te escribí. ¡Tanto mejor, entonces, tanto mejor! Ahora, algo razonable… Me escribes también, sí, declaras, descubres, significas, me haces saber, testimonias, sacas a luz, deseas, codicias, quieres, me encargas, me insinúas, me adviertes, me notificas que tengo, yo también, a mi vez, que enviarte mi portrait. ¡Eh bien! Seguramente te lo voy a enviar ¡Oui, par ma foi! Me cago en tu nariz, así caerá sobre el “Koi” [?]. ¿Has hecho también el “spuni cuni”? ¿Qué? Si todavía sientes algún amor por mí –lo que creo–… ¡Tanto mejor, entonces, tanto mejor! Sí, así es en este mundo, unos al bolsillo, otros al dinero: ¿A cuál le vas? A mí, ¿no es cierto? Lo creo; ahora un poco de cólera… Vivan todos los-los-los-los ¿cómo se llaman? Te deseo buenas noches, caga a gusto en tu cama hasta hacerla pedazos… duerme tranquila, extiende tu culo hasta tu boca… Mañana hablaremos razonablemente.
Tengo muchas cosas que decirte. No puedo creerlo, pero mañana lo oirás bien. Mientras tanto ¡pórtate bien! ¡Ah, mi culo me quema como fuego! ¿Qué querrá decir esto? ¿Tal vez una caca quiere salir? Sí, sí, caca, te reconozco, te veo y te huelo. ¿Qué es esto? ¿Será posible? Oreja, ¿no me engañas? No, esto es verdad. ¡Qué largo y triste sonido!... Ahora, cosas serias… Te van a llegar una o varias cartas, te ruego… ¿Qué? Sí, el zorro no es nunca una liebre, ¿sí, qué? Bueno, ¿dónde me quedé? Ah sí, llegará hasta ti, sí, sí, llegará, sí, ¿quién llegará? Ah, ya caigo: ¡cartas!, llegarán cartas. Pero ¿qué tipo de cartas? Cartas que son para mí, ¡claro!...
Lamentablemente, debo terminar ahora. Pero antes te voy a contar una triste historia que acaba de pasar en este preciso instante, mientras te escribía. Oigo un ruido en la calle. Dejo de escribir, me levanto, voy a la ventana y no oigo nada. Me vuelvo a sentar, sigo escribiendo y de nuevo escucho algo. Me levanto otra vez y sólo oigo un débil ruido. Siento entonces un fuerte olor a quemado, por donde voy, apesta; si me acerco a la ventana el olor se va; si entro a mi cuarto, el olor vuelve. Al final mamá me dice: “¿Qué es esto, hijo? ¿Has dejado escapar un…?” “No lo creo mamá”. “Sí, sí, claro que sí”. Quiero tener la conciencia tranquila, me meto un dedo en el culo, lo llevo a mi nariz y… ecce probatum est: mamá tenía razón.
Ahora, pórtate bien. Te beso 10,000 veces y quedo como siempre tu viejo Sauschwanz [rabo de cerdo] Wolfgang Amadé Rosenkranz [rosario]. Mil recuerdos de parte de nosotros dos, que viajamos, a mi señor tío y a mi señora tía. A todos mis buenos amigos salud-pie [Gruss-Fuss]
Addio, cretina bruja.
Al día siguiente recibe un paquete que no contenía el retrato que le había prometido su prima (para desgracia nuestra, las cartas de Maria Anna Thekla no sobrevivieron a la censura de Constanza, la mujer de Mozart). A vuelta de correo le responde:
Por esta única vez te voy a escribir una carta inteligible. Encontrarás, no obstante, algunas bromas. Lo principal es saber que has recibido todas mis cartas; por lo tanto, ya no me inquieto.
¡Mi querida Sobrina! ¡Prima! ¡Hija! ¡Madre! ¡Hermana y Esposa! ¡Rayos y centellas! ¡Mil veces carajo! ¡Diablos! ¡Brujas y Brujos! ¡Batallones sin fin! ¡Elementos! ¡Aire! ¡Agua! ¡Tierra y fuego! ¡Europa! ¡Asia! ¡África o América! ¡Jesuitas! ¡Agustinos! ¡Benedictinos! ¡Capuchinos! ¡Franciscanos! ¡Dominicos! ¡Cartujos y Padres de la Santa Cruz! ¡Canónigos regulares e irregulares y bribones, piel de oso, alimento de perros, culos y huevos unos encima de otros! ¡Asnos! ¡Búfalos! ¡Cerdos! ¡Bufones! ¡Estúpidos cretinos! ¿Qué es esto?... ¿Un paquete y no hay retrato?
Ya estaba yo todo entusiasmado. Me creía seguro porque me habías escrito que iba a recibirlo pronto, pero muy pronto. ¿Acaso dudas de que yo pueda cumplir mi palabra? No lo creo, realmente. Ahora, te lo ruego, envíamelo lo antes posible; y espero que sea como lo he pedido. Y sobre todo a la manera francesa [“vestirse a la francesa” consiste para Mozart en pedir a su prima que muestre un poco más sus pechos y sus hombros].
¿Que si me gusta Mannheim? Todo lo que puede gustarme un lugar en el que no se encuentra mi prima. Perdona mi mala escritura, la pluma ya está vieja; desde hace casi veintidós años cago por el agujero que ya conoces y sin embargo todavía no se ha roto, a pesar de que he cagado muchísimo y he arrancado la caca con mis dientes…
Ahora tengo que terminar, así es, porque todavía no me visto y tenemos que ir a comer para ir después otra vez a cagar, así es.
Si sientes todavía amor por mí, como yo por ti, entonces nunca dejaremos de amarnos… Beso tus manos, tu cara, tus rodillas y tu… en fin, todo lo que me permitas besar. Soy con todo mi corazón.
Vuestro afectísimo Sobrino y Primo
Wolf Amadé Mozart.

Antes de dejar la ciudad, Mozart, que la echaba mucho de menos, la escribió otra carta no menos subida de tono:
antes de dejar Mannheim, vuelve la mirada, una vez más, hacia su “querida primita”:
¡Mi muy querida Señorita Prima!
¿Crees o pensabas que tal vez había muerto?... ¿que había reventado?... Sí, ¡reventado! Pues bien, ¡no!, no lo creas, te lo ruego. ¿Cómo podría escribir tan lindamente si estuviera difunto? ¿Cómo sería posible? No quiero buscar ninguna excusa por mi largo silencio, no ibas a creer ni una sola palabra. Y, sin embargo, ¡lo que es cierto, es cierto! He tenido tanto trabajo que podía pensar en mi prima, pero no he tenido tiempo de escribirle…
Ahora tengo el honor de preguntarte cómo te encuentras y comportas. Si tu vientre está suelto, si no tienes la tiña, si puedes todavía soportarme un poco, si escribes con frecuencia con lápiz, si piensas en mí de vez en cuando, si sientes a veces deseos de colgarte; si por casualidad no estás enojada conmigo; pobre infeliz, si no quieres hacer las paces conmigo de buena gana, por mi honor que voy a explotar. ¡Pero ríes! ¡Victoria! Nuestros culos deben ser el emblema de la paz. Bien sabía yo que no podrías resistirte a mí por más tiempo; sí, sí, estoy seguro de lo que digo y debo todavía cagar una vez más el día de hoy, a pesar de que debo salir para París dentro de quince días. Si quieres respóndeme desde Augsburgo, hazlo rápido para que pueda recibir tu carta; si no, si ya he partido, en lugar de carta no tendré más que caca. Ah, caca, ¡deliciosa palabra! Caca trote, eso también es bello. Caca trote; caca frote. ¡Oh, es encantador! Caca frote: eso es lo que me gusta. Caca, trote y frote, caca trote y frote caca.
Pero pasemos a otro tema… dime, ¿has practicado el “spuni cuni”? Es necesario antes de terminar, porque tendré que terminar pronto, tengo prisa, ¡porque precisamente no tengo nada que hacer! Además, ya no hay lugar como ves, el papel está casi cubierto…, sin contar que estoy cansado; los dedos me arden de tanto escribir… Ahora tengo que acabar, aunque me enoje: todo lo que empieza debe terminar; si no, la gente se molesta. Recuerdos a todos mis amigos; el que no lo crea deberá lamerme indefinidamente hasta la eternidad, hasta que me vuelva razonable. ¡Ah!, ¡tendrá para rato! Yo mismo estoy angustiado… porque temo que mi caca no esté seca a tiempo y no vaya a haber la suficiente si desea comerla.
Adiós, primita; soy, era, seré, he sido, había sido, habría sido, ¡oh!, si yo fuera, si yo hubiera sido, quiera Dios que yo fuese, hubiese sido, sería, ¡oh!, que fuere, hubiere sido ¿qué?, un ignorante.
Adiós, querida prima. ¿Por dónde? Soy en persona tu verdadero primo.
El libro de Miguel Angel de Rus recoge varias cartas como estas, aparecidas en la correspondencia completa del autor. Los biógrafos del genio se han dedicado a intentar demostrar que esta relación no existió, pero las cartas lo demuestran.
Agradezco a De Rus que haya trabajado para hacer eterno el amor entre los primos Mozart, y que demuestre que la caldiad literaria y la verosimilitud histórica sí pueden ir de la mano.

El Argonauta dijo...

El libro está a la venta en El Argonauta. Se puede ver en la web.

Estrella dijo...

Extraordinario libro y muy bien documentado. La breve vida de Mozart, muerto a los 35 años, no le permitió tener una extensa relación de amores y amoríos, dedicada como estuvo más que nada a la composición. En este apartado amoroso nos encontramos con 4 nombres significativos: su prima María Ana Thekla, a la que llamaban Bäsle, su gran amor juvenil, la que luego sería su cuñada, la cantante de 16 años Aloysia Weber, amor que acabó en un chasco para el músico, su esposa Constanza, hermana de Aloysia, esto en cuanto a amores convencionales. En el extremo opuesto tenemos una relación bajo sospecha de resultas de la cual se le atribuye un hijo habido con la esposa de un oficial francmasón de la corte, de nombre Hofdemel, quien celoso pretendió asesinarla sin conseguirlo, después de lo cual el marido se suicidó.
Pero no hay que censurar a Mozart por sus pecadillos, que, si hemos de creer a los biógrafos, no fueron demasiados precisamente, además hay algo que juega a su favor: Mozart tenía un miedo cerval a contraer la sífilis

Rosana dijo...

Parece muy interesante. Leí el pdf en la web.
¿Dónde se puede comprar en Montréal?